Instante Natural. Esencia Eterna
Instante Natural. Esencia Eterna
26 al 29 de julio
Inauguración: 26 de julio
Cinco miradas con diferentes maneras de ver y sentir la naturaleza. Esta muestra colectiva traza una narrativa visual que va desde paisajes, vida animal, espacios colonizados y naturalezas muertas. Estas imágenes son el punto de encuentro para intercambiar sensibilidades que solo un instante capturado nos puede regalar.
ISLANDIA: TIERRA DE HIELO Pilar Medina
Islandia es un lugar donde el invierno cubre todo con un silencio blanco y sereno. Bajo su hielo, la tierra respira y revela una energía latente. Las playas de piedras negras contrastan con la nieve y la espuma del mar. Estas imágenes nacen del asombro y buscan compartir la belleza áspera y viva de la isla.
DONDE LA TIERRA RESPIRA Hilda Salgado
África no solo se contempla, se escucha. Esta exposición es un intento de traducir su lenguaje ancestral. Desde la majestuosidad de un león que mira hacia atrás, hasta la ternura velada en un círculo de cebras protegiendo a sus crías; desde el sigilo de un leopardo entre ramas, hasta el ritual solar de los buitres… cada imagen captura un instante en el que la naturaleza se revela sin pedir permiso.
DE INSTANTES A RECUERDOS ETERNOS María Isabel Barragán
De recuerdos van mis pasos sobre la arena, cuando en instantes la naturaleza a la que tanto admiro, una vez más me sorprende. Y sobre la blanca tierra miro formas y contenidos diferentes.
FRONTERAS Irlanda
“La naturaleza muerta frustra los sentidos y engaña a la razón” Pascal Bonafoux
La mirada recorre “ésto”, que está dejando de ser, para disecar el tiempo. Tal vez apenas reconocible y recordándonos lo estimable que es la vida y el silencio. Esta naturaleza muerta ilustra las fronteras que delimitan, se superponen y coexisten entre lo propio y lo ajeno, disimulando hábitos de consumo y pertenencia. Las fronteras son y dejan marcas en constante transformación.
SIMBIOSIS: NATURALEZA Y OBRA HUMANA EN DIÁLOGO Benito Romero Orozco
Soy militar en retiro y fotógrafo por pasión. Tras 47 años de servicio en el Ejército Mexicano, encontré en el arte una forma de ver el mundo desde una nueva perspectiva. La fotografía, en particular, me ha acompañado desde siempre, primero como herencia inconsciente de mi padre, quien era piloto aviador militar, y solía capturar vuelos en formación con su cámara de cajón y, más tarde, como una elección profundamente personal.
Mi primera cámara fue una Pentax, regalo de mi tío Fernando. Con ella descubrí la inmensidad de cada paisaje y la emoción de preservar momentos irrepetibles, especialmente, cuando nacieron mis hijas. Desde entonces, no he dejado de mirar a través del lente, buscando no solo lo visible, sino lo que permanece.








